
- El Congreso de los Estados Unidos honra a los jesuitas asesinados
- El gobierno salvadoreño condecorará a los sacerdotes asesinados
- El Salvador reconoce su responsabilidad en la muerte de monseñor Oscar Romero

Publicado el 11/07/2009 0 comentarios
Etiquetas: Actualidad, Jesuítica, Para Navegar
Lima ha sido sede del seminario internacional “Fe y Alegría: expandiendo las oportunidades educativas de calidad en América Latina”, organizado por Fe y Alegría, el Banco Mundial y Magis Américas (19 - 21 de octubre). La cita continental ha buscado contribuir al establecimiento de lineamientos para el desarrollo de políticas y estrategias educativas en Latinoamérica. Para ello, el seminario ha hecho un análisis en profundidad de las experiencias latinoamericanas en educación de Fe y Alegría, que se consideran prometedoras al haber ya demostrado una importante incidencia en el acceso a la educación, en la equidad y en la mejora de la calidad educativa en nuestro continente. Más información >>>
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Publicado el 10/30/2009 0 comentarios
Etiquetas: Actualidad
Gaël Giraud es un estudiante jesuita francés, quien además de su formación religiosa ha hecho un doctorado en matemáticas, prepara otro en economía, y ha sido condecorado como el Mejor Economista Joven de Francia 2009. Hace unas semanas estuvo en Lima, invitado por la Universidad Ruiz de Montoya, donde expuso sus propuestas para mejorar el capitalismo actual.
¿CÓMO MEJORAR EL CAPITALISMO?
Lo primero, es necesario repensar la finalidad de la empresa. Su objetivo no es solo el lucro, sino también ser una aventura social en la que participa muchísima gente. Lo segundo se refiere a los mercados financieros. Hay que recordar que el origen de la crisis del año pasado fue financiero y allí hay que trabajar. Lo tercero, se requiere de una fiscalización internacional de las multinacionales. También proponemos un capitalismo verde y un crecimiento equitativo.
ALGUNAS PROPUESTAS COINCIDEN CON LA ENCÍCLICA DE BENEDICTO XVI
Sí, pero en esa encíclica hay mucho sobre el microcrédito. Es un tema muy importante para desarrollar a los países del hemisferio sur. Sin embargo, hay experiencias en ese campo muy negativas. Hay universidades donde la gente aprende a hacer microcrédito para ganar mucho dinero.
PERO SÍ HABLA DE CREACIÓN DE UNA AUTORIDAD INTERNACIONAL...
Eso está muy bien. Y todo lo que ha dicho del comercio ecológico no es nuevo, pero es muy interesante. Seguimos esa misma dirección.
¿Y QUÉ PIENSA SOBRE EL PERÚ?
No conozco muy bien la economía del Perú, pero los países que sufren la crisis dependen de la demanda del hemisferio norte. El FMI y el Banco Mundial los ha obligado a abrirse a los mercados del norte. Hay una excesiva dependencia y ahora el reto es que el hemisferio sur —los países de América del Sur y África, entre ellos— deben aprender a no depender del norte.
¿PERO CUÁL ES EL PROBLEMA?
La apertura en sí es buena. La demanda debe estar en América del Sur. Cuando los economistas del norte dicen que somos liberales y debemos defender el libre mercado, no es del todo cierto. Es una forma de obligar a los países del sur a producir lo que el norte va a consumir. Ahora el reto es lograr que el sur consuma los productos de esta parte del planeta.
ESA RELACIÓN CON EL NORTE NOS HA PERMITIDO DESARROLLARNOS
Pero es un desarrollo frágil. Se nota con la crisis, porque la demanda del norte no es suficiente. A mediados de 1990, los economistas del norte notaron que su demanda no era lo suficientemente grande e invirtieron en crédito. Ahora hay hogares pobres sobreendeudados. Fue una estrategia para sostener su demanda, que no va a subir en 20 años.
¿QUÉ HACER PARA CRECER?
Mirar a América del Sur o a China, aunque tenga un panorama complicado. Me parece interesante que los países del sur desarrollen su propia demanda.
PERO LO QUE EL PERÚ PRODUCE NO TIENE MERCADO EN EL SUR
La aventura no puede ser solo del Perú, debe ser de Latinoamérica.
PERO ESO NO ES FÁCIL
No debemos buscar mercado en el norte. Debemos desarrollar el sur. No digo que sea fácil. Es un peligro muy grande pensar solo en el norte. Vamos a sufrir otras crisis, pues los mercados financieros del sur no han cambiado y en dos o tres años podríamos sufrir otra crisis.
¿CÓMO DESARROLLAR ESE MERCADO SI LAS INVERSIONES SON DEL NORTE?
No tengo soluciones por el momento. Tampoco por rentabilidad, pero a largo plazo es la solución. El Estado podría poner impuestos a los beneficios de las exportaciones. Es una cuestión política. Es necesario que las empresas entiendan que a largo plazo no hay futuro en el norte.
¿QUÉ OPINA DEL PAPEL DEL ESTADO, CADA VEZ ES MENOR?
Me parece necesaria la participación del Estado. El mercado no puede funcionar bien sin la participación del Estado. La teoría liberal que dice que hay una mano mágica del mercado que lo ordena todo es una tontería. Su participación es muy importante. No debemos cerrar el mercado, pero sí regularlo. Como el Papa lo dice, los países del norte se han desarrollado con la mentalidad de que el mercado puede hacerlo todo. El Estado debe intervenir en salud, educación y servicios.
¿Y EN QUÉ MÁS DEBE PARTICIPAR?
Cuando digo que debe intervenir, debemos pensar en un Estado que ayude las iniciativas privadas. No como economía socialista, pero sí con una proyección que no necesita de un beneficio inmediato.
EN EL ASPECTO LABORAL, LA DESREGULARIZACIÓN PERMITE MÁS EMPLEO...
No siempre. Inglaterra tiene un mercado laboral muy flexible y Suecia uno rígido. Según muchos economistas, el ejemplo de Suecia es más eficiente que el inglés.
¿NO SE CONTRADICE SU VOCACIÓN SACERDOTAL CON LA ECONOMÍA?
No, absolutamente no. Los cristianos creemos en un Dios que se ha hecho humano, que ha vivido y sufrido y hay que entender las cosas de la tierra para entender las cosas del cielo.
LA FICHA
Nombre: Gaël Giraud, S.J.
Profesión: Economista y matemático.
Edad: 39 años.
Cargo: Estudiante Jesuita (Compañía de Jesús). En el 2010 se ordenará sacerdote.
Otros cargos: Miembro del Centro de Investigación Científica de Francia.
Obras: Ha publicado varios artículos y libros. Su más reciente obra es “Veinte proposiciones para reformar el capitalismo”, escrito con Cécile Renouard.
Por: Álvaro Gastañaduí Ramírez
El Comercio – viernes 16 de octubre del 2009
Sección Economía b3
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Publicado el 10/16/2009 0 comentarios
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La Revista "Vamos", de El Comercio, nos descubre el legado artístico de las antiguas misiones jesuitas en tierras guaraníes >>>
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Publicado el 9/29/2009 0 comentarios
Etiquetas: Jesuítica

Bajo el lema “teniendo una sola bandera, juventudes rompiendo fronteras” se llevó a cabo en la ciudad de Arica el segundo encuentro de jóvenes ignacianos de Bolivia, Chile y Perú, esta vez con la participación de 70 jóvenes.
El Encuentro estuvo marcado por diversas actividades pastorales, así como por la visita a los lugares simbólicos de la historia de las tres naciones. Entre las actividades destacan la presentación de paneles de las obras jesuitas de donde procedían los jóvenes, un paseo por la playa, une noche cultural con presentaciones artísticas y la Eucaristía a los pies del Cristo de la Paz en el morro de Arica -donde flamearon las tres banderas. Asimismo, en coordinación con las autoridades locales, los jóvenes pintaron un mural en la pared exterior del Terminal Terrestre de Arica, como un mensaje de fraternidad dirigido a las personas de los tres países que habitualmente circulan por este terminal internacional.
Han sido unos días importantes para mirar juntos el futuro, conscientes del pasado, pero, inspirados por Cristo, dispuestos a escribir una historia diferente. Así reza una de las conclusiones del Encuentro: “Durante muchos años nuestros países han vivido un camino de peleas y conflictos, siendo vecinos no somos capaces de entendernos. Nosotros creemos que podemos y debemos ser amigos, porque lo que nos une es mucho más fuerte que lo que nos separa.”
La delegación peruana estuvo conformada por 4 jóvenes del Colegio Cristo Rey, 2 del Colegio Miguel Pro, 2 del Colegio Fe y Alegría de Tacna, 4 jóvenes del Voluntariado MAGIS - Tacna, 2 del Centro Cristo Rey del Niño y Adolescente,4 jóvenes del Colegio Fe y Alegría de Ilo y una joven de Moquegua.
El Encuentro es parte del esfuerzo que llevan a cabo las comunidades jesuitas de El Alto, Arica y Tacna para consolidar un trabajo conjunto en la formación de los laicos, especialmente de los jóvenes, de la triple frontera. La tercera versión de "jóvenes rompiendo fronteras" será el año 2010, en el Perú.
Así lo informó la prensa de Arica:
http://www.elmorrocotudo.cl/admin
http://www.estrellaarica.cl/prontus4_nots
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Publicado el 9/22/2009 0 comentarios
Etiquetas: Actualidad

Todos nos hemos quedado atónitos al recibir una a una las noticias procedentes de la selva peruana. Haber sido testigos en tan pocos días de una de las masacres más sangrientas que ha tenido el Perú en su historia republicana nos hace pensar en nuestra real condición de seres humanos, de nuestra fragilidad e incapacidad de convivencia común, de respeto a las diferencias y valoración de una misma raza. Decir sin afectarse que los enfrentamientos dejaron 24 policías muertos y por lo menos 9 civiles, nos hace preguntarnos cuánto valoramos realmente la vida como personas, ciudadanos y peruanos. Este hecho es a toda luz un fracaso de la convivencia y aceptación humana. Pero ¿cuál es o cuáles son los orígenes de este fracaso? ¿Qué hechos o situaciones hacen perder la distinción entre el ser humano y une ficha de un juego de mesa?
Hasta hoy ambas partes del conflicto se han responsabilizado mutuamente por la matanza en Bagua. Sin embargo, si nos detenemos a pensar en lo que ha dado origen a este enfrentamiento vemos que es la puesta en marcha de una serie de Decretos Legislativos que autorizan el uso de suelos y subsuelos de zonas habitadas y asumidas como propias por los “nativos”. Lo que esta detrás de esto es llevar a la zona un medio de desarrollo que ha tenido buenos resultados en otras partes del país y que viene siendo el buque insignia del modelo económico aplicado por el gobierno: la concesión de suelo peruano para la explotación de recursos naturales, nuestra mayor riqueza.
La minería y toda acción de explotación de los recursos naturales de manera transparente y respetando el medio ambiente, es sinónimo de desarrollo. Eso es evidente. Pero desarrollo no es sinónimo de prepotencia, de imposición y de ausencia de participación de las comunidades afectadas como parte del proceso. La concesión y la privatización en pos del desarrollo son hoy por hoy, junto con el comercio mundial y el flujo de capitales, los procesos que caracterizan al modelo neoliberal que aplican la gran mayoría de los países del orbe. Sin embargo, a un modelo neoliberal cuya base ideológica es el beneficio individual no se le puede exigir tener en cuenta el bien común, el consenso y el respeto de las minorías. Aquí entran a tallar otros agentes del desarrollo y entre ellos, con un papel protagónico, el Estado.
El Perú es un país cuyo Estado es democrático y, con altos y bajos, se ha mantenido así durante los últimos años. A un gobierno democrático cuya base ideológica es la participación y el respeto a las minorías, sí se le puede exigir que juegue su papel y que entre a negociar sabiendo el rol que le corresponde. Este ha sido el núcleo del conflicto: un gobierno cuyo papel mediador fue nulo. Un gobierno sesgado a favor de unos pocos bien posesionados de recursos e influencias, frente a muchos desplazados históricamente de la escena de desarrollo del país. Este hecho tarde o temprano debía explotar y lamentablemente lo hizo a costa de muchas vidas humanas que son, a fin de cuentas, el fin último de la búsqueda de beneficios. Entonces, ¿De qué sirve buscar el bienestar cuando, una vez más, son pocos los que disfrutarán del mismo? Esto no justifica, pero sí explica, las reacciones extremas de los peruanos y peruanas de la selva. Ahora bien, ni se justifica ni se explica la represión criminal utilizada por el gobierno, no tanto para liberar una vía, sino para imponer un modelo y un criterio de desarrollo digitado desde los grandes capitales. Obviamente, no queda sino esperar del gobierno la defensa recalcitrante de sus ministros y de una bancada parlamentaria cuyos únicos fines son el rédito político y el poder social y económico.
Lamentablemente, el problema es aún mayor. Es un problema de fondo que nunca abandonará el imaginario de la nación peruana. Es el tema del respeto y de la convivencia de las diferencias. Hablamos de pluriculturalidad, pero actuamos bajo criterios uniculturales. La serie de paros y movilizaciones al “interior” del país, no hacen más que decirnos que en el Perú somos muchos más de los que nosotros pensamos y queremos. Bajo esa simple lógica, hablar de desarrollo implica hablar de desarrollo para todos. Si hablamos de modelos, han de ser modelos que beneficien a todos. Que no es posible, que eso toma tiempo y esfuerzo extra, entonces me pregunto, ¿qué nos apura?, ¿qué buscamos a fin de cuentas, si lo que buscamos a corto plazo nos lleva a la muerte, al conflicto y a la fragmentación institucionalizada?
Hoy, después de esta catástrofe, decimos que el diálogo es la salida. Vaya novedad. Pero, lamento decir que el diálogo es mucho más que la acción de comunicarse. Diálogo es reconocimiento, y el reconocimiento es aceptación. En el Perú, cuyo gobierno quiere proponer un diálogo, ¿nos reconocemos?, ¿nos aceptamos? Hay que dar muchos pasos previos antes de dar solución a este conflicto, porque de lo contrario, más “baguazos”, más masacres y más gobiernos prepotentes escribirán la historia de este Perú que muere y renace cada día por hacerse notar diverso.
Juan Bytton, S.J. (Lima). Licenciado en Economía por la PUCP. Hace el Magisterio en la Pastoral Juvenil y la Promoción Vocacional.
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Publicado el 6/11/2009 8 comentarios
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Pronunciamiento del Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y la Defensoría del Pueblo sobre los últimos hechos de violencia sucedidos en la Selva Peruana
¡ALTO A LA VIOLENCIA!
El Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú y la Defensora del Pueblo lamentan profundamente el descenlace violento que viene ocurriendo en el departamento del Amazonas, ciudades de Bagua Chica y Bagua Grande, entre otras, que ha ocasionado la muerte de civiles y policias y un saldo de varios heridos.
La vida es un valor supremo que en cualquier circunstancia debe ser protegida y privilegiada, tanto la de nuestras comunidades nativas históricamente desatendidas, como las que quienes, en cumplimiento de su deber constitucional, procuran el restablecimiento del orden.
Hacemos un clamoroso llamado a la serenidad y demandamos que, de manera inmediata, cesen los enfrentamientos entre compatriotas. Es urgente que se atienda sin distinción a las personas heridas y a las que se encuentran en riesgo y que se proceda en el más breve plazo a restablecer el canal del diálogo, que nunca debió ser interrumpido, y que debe ser utilizado como la única vía para resolver pacíficamente los conflictos.
Concientes de nuestro deber de protección de la vida y de los derechos fundamentales de las personas, invocamos a todas las autoridades y dirigentes a optar por el diálogo y la paz y nos mantenemos a disposición del país para colaborar en lo que nos sea requerido, a fin de devolver la tranquilidad a las poblaciones afectadas y a todo el Perú.
+ Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM.
Arzobispo de Trujillo
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Dra. Beatriz Merino Lucero
Defensora del Pueblo
Carta del Apostolado Social de la Compañía de Jesús en el Perú
Noticias Jesuitas Iglesia Actualidad
Publicado el 6/05/2009 0 comentarios
Etiquetas: Actualidad, Opinión

El jueves 21 de mayo, la edición del norte del diario La República ha publicado, en sus dos páginas centrales, una interesante entrevista al hermano Florentino Dorado SJ, a propósito de sus 50 años en la Compañía de Jesús. Como recuerdan sus ex-alumnos, el Hno. Dorado ha dedicado casi toda su vida a la educación de la juventud, trabajando 15 años en el Colegio San José de Arequipa y 30 años en el San Ignacio de Piura. La entrevista la hace Julio Talledo, periodista ex-alumno del San Ignacio. ¡Felicidades Florentino!
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Publicado el 5/23/2009 0 comentarios
Etiquetas: Vita Nostra
Publicado el 5/17/2009 0 comentarios
Etiquetas: Vita Nostra
En 1990 yo tenía solo quince años y me encontraba en quinto año de secundaria cuando Alberto Fujimori fue elegido presidente. El “tsunami” le llamaron porque surgió de la nada y superó al gran favorito y prestigioso Mario Vargas Llosa. De antiguo rector de la Agraria con un programa de televisión en el canal del Estado pasó a convertirse en el hombre más importante del país. “Honradez, Tecnología y Trabajo” fue su lema y montado en un tractor llamó la atención de todos los peruanos durante la campaña presidencial, en la que criticó las posturas neoliberales de Vargas Llosa, lo que no le impidió poco tiempo después y con la banda presidencial en el pecho, aplicar las mismas medidas que tanto había criticado. Es quizá en ese momento en el que debimos habernos dado cuenta que “el chino” no era tan honesto como parecía. Como se dice popularmente nos “metió la yuca”. Y eso que apenas empezaba su gobierno.
En 1980 yo tenía apenas cinco años y cursaba el primer grado de primaria cuando Fernando Belaunde Terry fue elegido presidente. Era el retorno de la democracia al Perú. Ese mismo año Sendero Luminoso se estrenaba como grupo terrorista y Edith Lagos, una de sus líderes, moría en Chuschi, en aquella primera incursión que fue considerada por las autoridades del momento como “sin importancia”. El terror senderista daba sus primeros pasos y el gobierno no levantaba ni las cejas. Nos tocaría pagarlo muy caro. La década del 80 estaría marcada por sucesos como los de Uchuraccay, donde un grupo de periodistas fue asesinado brutalmente. La violencia se desataba en el Perú y nadie sabía cómo detenerla. Y con esos ecos fuimos creciendo, yo y los de mi generación, acostumbrados a estudiar a la luz de las velas por los constantes apagones que oscurecían aún más las noches limeñas.
A mí no me tocó vivir la violencia terrorista en carne propia. Pero soy de la generación de aquellos que crecimos en plena situación de violencia. Cuando ingresé a la universidad en 1991 lo primero que me dijeron en casa fue “no te vayas a meter en política, ahora es muy peligroso”. Los apagones, los coches bombas, los atentados, eran el pan nuestro de cada día. Estudiar periodismo en los 90 me obligaba a estar al día del acontecer nacional. Fue así como me enteré de lo que ocurrió en Barrios Altos (noviembre de 1991) y en la Cantuta (julio de 1992). Dos hechos que fueron sacados a la luz por periodistas responsables y arriesgados. Dos hechos que seguí de cerca mientras estudiaba. Dos hechos que me causaron miedo e indignación. Yo sentía que yo podía haber sido alguno de esos estudiantes desaparecidos. Y ya entonces habían voces que se alzaban para exigir explicaciones, que pedían justicia, que responsabilizaban a Fujimori. Pero nadie parecía escuchar. “Es el precio de la guerra interna si algunos inocentes mueren”, decían algunos. Algo muy parecido dijo el gran sacerdote Caifás para justificar la muerte de Jesús: “Es mejor que un solo hombre muera en lugar de todo el pueblo”.
Hoy han pasado ya muchos años desde que aquellos hechos ocurrieron. Mucha agua ha corrido bajo el puente. Abimael Guzmán fue capturado, Sendero Luminoso fue reducido casi hasta su extinción (cosa no del todo cierta como lo prueban algunos de sus movimientos en la zona del VRAE), Fujimori huyó del país para renunciar a la presidencia a través de un fax y Valentín Paniagua formó la Comisión de la Verdad y Reconciliación, cuyo Informe da cuenta de lo acontecido en el período 80-2000, veinte años de violencia, que le costaron al Perú la cantidad de 70 mil personas, muertas o desaparecidas a manos de las organizaciones subversivas o por obra de agentes del Estado. ¿Qué es lo que nos toca hacer? Dar vuelta la página como si nada hubiese ocurrido? ¿Olvidar a las víctimas, sean éstas de un lado o del otro?
Fujimori acaba de ser condenado a 25 años de prisión. Quizá debí empezar escribiendo el texto con esta frase. Pero sin darme cuenta hice un viaje personal hacia el pasado. Porque creo que hay que volver al pasado para poder comprender mejor el presente. Y la pena impuesta a Fujimori solo se puede entender a la luz de los hechos ocurridos en el tiempo de su gobierno. No puedo negar que me alegro que se haya hecho justicia. Fujimori ha sido condenado por crímenes contra lesa humanidad y secuestro, “como autor mediato de la comisión de los delitos de homicidio calificado, asesinato bajo la circunstancia agravante de alevosía en agravio de los estudiantes de La Cantuta y el caso Barrios Altos” (ver infografía).
Y si me alegro no es por un afán revanchista. No me alegro de la desgracia ajena. Porque es cierto que a sus 70 años, Fujimori la va a pasar muy mal en la cárcel. Pero vivimos en un estado de derecho, en el que cada ciudadano tiene derechos, pero también deberes. Y cuando éstos se infringen, se deben asumir las responsabilidades. Fujimori sabía lo que ocurría con el Grupo Colina, grupo que contaba con su apoyo y con sus felicitaciones, cuyos miembros fueron incluso indultados después de haber sido condenados. No solo sabía lo que pasaba, sino que estaba de acuerdo. Acaso era el precio que había que pagar por estar en guerra? Es acaso esta respuesta la que le podemos dar a la familia de estas personas, a las madres y hermanas, que cual Suplicantes de Eurípides, lloran por justicia, para poder enterrar los restos de sus seres queridos. Ni siquiera ese derecho se les permitió. 
Fujimori debe ir a la cárcel, como todos los que participaron en todas estas matanzas, porque no se pueden esconder tras la excusa de la guerra interna para justificar las atrocidades que cometieron. Porque aquellas personas que fueron secuestradas, asesinadas, acribilladas, enterradas e incineradas, eran tan peruanos como quien lee este texto, como yo que lo escribo. La época de la violencia solo originó más violencia, que nos matáramos entre hermanos, unos cegados por la ideología marxista-leninista-maoísta, los otros por la sospecha y un soterrado racismo. Lo vivido durante todos esos años debe enseñarnos a no repetir lo vivido, a reconocer cuáles son nuestros temores y nuestros fantasmas entre peruanos. Quizá debamos comenzar por hacernos conscientes de lo diferentes que somos y de lo difícil que puede ser vivir juntos, pero que estamos invitados a hacerlo, que formamos parte de un cuerpo más grande, en cuya diversidad está su riqueza.
No podemos negar que Fujimori tuvo varios aciertos durante su gobierno. El empezó a sacarnos del agujero negro económico en el que nos dejó el primer gobierno de Alan García. Y fue finalmente Fujimori quien erradicó la violencia terrorista de nuestro país. Dos logros que no podemos negárselos. Pero también hizo mucho daño. Destruyó la poca institucionalidad que había en el Estado. Permitió además que la corrupción creciera como un monstruo de mil brazos, como lo mostrarían los “vladivideos”. Pero fundamentalmente porque dejó que se cometieran abusos de poder que produjeron la muerte de miles de personas, porque en su calidad de presidente debió garantizar a sus ciudadanos un mínimo de seguridad. El renunció a ello, dejando en las manos de otros la responsabilidad de decidir sobre las vidas de campesinos o universitarios, hombres o mujeres, ancianos o niños. Pienso en el pequeño Javier Ríos que apenas tenía ocho años cuando fue acribillado en Barrios Altos y no puedo evitar indignarme. Y llego entonces a la misma conclusión: Fujimori merece estar tras las rejas. Que nuestros gobernantes aprendan pues la lección. No son todopoderosos, no pueden decidir sobre las vidas de otros. Y sí, me alegro de pensar que en el Perú de hoy es posible creer en la justicia.
Víctor-Hugo Miranda, S.J. (Lima). Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Estudia teología en el Centro Sèvres de Paris.
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Publicado el 4/12/2009 5 comentarios
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Mientras el ex-presidente lo niegue, nunca sabremos con certeza si Fujimori sabía de la existencia del comando Colina. Sin embargo, lo trágico no es esta eventual ignorancia. La sentencia condenatoria no obedece al hecho de que Fujimori desconociera lo que ocurría en términos de lucha antiterrorista durante su gobierno. Ella obedece al hecho razonable de pensar que el presidente de la República es y era quien debía diseñar el plan de lucha antiterrorista y a que, incluso si desconocía los métodos, esta ignorancia merece una condena. Es decir, incluso en el caso de que no hubiera conocido ni la existencia de este comando ni sus operaciones, como jefe de estado, Fujimori debió al menos dejarse conmover por los muertos de Barrios Altos, de La Cantuta y por los atropellos del SIE. Incluso en el caso de que los asesinados hubieran sido terroristas – cosa que la última sentencia rechaza –, nadie merece ese tipo de violencia. El argumento es elemental: ¿cómo matar sin convertirse en lo que se rechaza? Lo que habría que preguntar es en qué momento y por qué motivaciones el gobierno de Fujimori decidió remedar la bestialidad terrorista.
Aunque este espacio no permita dar una respuesta satisfactoria, sin duda en el combate contra el mal lo más difícil es salir de los márgenes en el que el mal nos coloca. El mal, en cualquiera de sus formas, es parasitario. El mal vive de la provocación y de la exacerbación con el fin de traernos a su modus operandi. El mal triunfa cuando la víctima del mal se encuentra, casi a pesar suyo, emulando sus métodos y sus acciones.
Ninguna persona en su sano juicio puede negar que lo que hizo Sendero Luminoso fue terrible. Mi convicción personal es que, bajo una pretendida fachada política, Sendero Luminoso encarnó y encarna al mal que parasita nuestra nación. Este grupo terrorista ha infligido el más grave daño al Perú y hará falta mucha voluntad y mucho esmero para superar las profundas heridas causadas. Cuántos policías, cuántos miembros de las fuerzas armadas, cuántos civiles en todo el país, cuántos niños, cuántos peruanos encontraron la muerte a manos de este grupo de eufóricos militantes. ¿Puede alguien justificar esa violencia aludiendo a situaciones de pobreza o de abandono? ¡Cómo si no fuera posible la revolución desarmada!
Cuando el jefe de estado decidió embarcarse en el proyecto de dar amnistía a quienes habían reproducido la barbarie senderista, pactó con un estilo que el peruano promedio rechazaba con indignación. Fujimori debía haberse interesado en conocer la verdad sobre todo al saber que entre las víctimas había un niño de ocho años. Eso no podía ni debía ignorarlo. Si es cierto que ignoraba lo que Vladimiro Montesinos o De Bari Hermoza hacían a sus espaldas, se equivocó gravemente al no querer reconocer lo que tenía delante. Sólo esa pretendida ignorancia es inadmisible y – a pesar de su testimonio –, poco probable.
No se debe ceder ante la violencia. No se puede pactar con ella de ninguna manera. Hay que estar espiritualmente dispuestos siempre a rechazar el mal. Esta semana, los cristianos recordamos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Los evangelios recuerdan que, al acabar la última cena, Jesús y sus discípulos recitaron los salmos tradicionales para celebrar la pascua judía. Asimismo, mientras Jesús estuvo en la cruz, atormentado por la violencia y la barbarie, recitaba el salmo 22: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Curiosa manera de disponerse a la entrega y de morir: Jesús muere recitando los salmos que recuerdan la Alianza de Dios con los suyos y la Alianza es la ley. Morir con la ley entre los labios, rumiándola y sintiendo su espesor, su densidad y su aspereza no tiene nada que ver con la violencia desenfrenada de Sendero Luminoso. Y esto, hace muchos siglos que ya no podemos ignorarlo. El vínculo con esta Alianza puede liberarnos de la tentación de reproducir la irracionalidad del mal; el vínculo con Dios nos libera de la tentación de quedarnos atrapados por un comercio con el mal. Es difícil imaginar otro modo de permanecer indemne cuando tenemos que habérnoslas con el mal.
Rafael Fernández Hart, S.J. (Lima). Filósofo. Candidato al doctorado en Filosofía en el Centro Sèvres de Paris.
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Publicado el 4/12/2009 2 comentarios
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Publicado el 4/12/2009 0 comentarios
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A través de “El Francotirador”, Jaime Baily habla de su vida privada y pública, y mezcla estos dos escenarios. Se convierte en show. Pero, yo televidente, ¿tengo acaso que saber qué substancias consume, con quiénes iba al burdel o cuántas veces se ha emborrachado? ¿Tengo que conocer los detalles de su vida sexual o psicológica? La solución ociosa – que se niega a pensar el problema – diría: “bueno, no tienes que mirar el programa. ¡Cambia de canal!”. ¡Cómo si cambiar de canal resolviera el caso Baily! Otra solución, más displicente, sería la de no darle importancia: “sabe Dios si será cierto. Sólo bromea”. Entre estas dos soluciones merece la pena que nos preguntemos, más allá de la simpatía que “El Francotirador” pueda provocar, qué pasa con la televisión. Un ejemplo para ilustrar el problema: “El Francotirador” repite con frecuencia al invitado de turno: “acá te queremos mucho”. Con la misma tranquilidad, una semana después, se burla de la persona a la que hizo esta confesión. De este modo, subvierte el lenguaje y hace banal el hecho de querer y el de decírselo a alguien. “El Francotirador” podría alegar a su favor que, cuando se burla de alguna persona, su intención es tomar el pelo. Pero ¿cuál es el límite? ¿Se ha puesto acaso a pensar en sus límites? ¿No se le ha ocurrido pensar en que puede herir a la gente? Hace poco, la modelo Viviana Rivasplata fue entrevistada por Rosa María Palacios. Viviana Rivasplata se quejaba porque Jaime Baily la había insultado al decir que era una “forajida” y una “roba-novios”. “El Francotirador” se disculpó una semana después, pero de tal modo que su “público maravilloso” – como suele llamar a su público cómplice – debe haber quedado con la impresión de que no sólo el periodista no se retractaba, sino de que la protesta de Rivasplata era ridícula e infundada.
Este ejemplo ilustra un cinismo amoral: ni hay sinceridad, ni se obedece a las convenciones que el uso social estipula. El hecho de que una persona sea “pública” no significa que su vida privada lo sea también. Esta es una confusión recurrente de la televisión del Perú: Jaime Baily, en su rol de “francotirador” renuncia a su derecho a la vida privada, pero ¿es tan sencillo renunciar a un derecho? ¿No corremos el riesgo de pensar que todo personaje de la televisión tiene que hacer lo mismo? Al renunciar a ese derecho, Baily instaura un estilo que no puede generalizarse de ningún modo: ningún personaje público debe renunciar a su privacidad. Este es un caso en el que el respeto de su derecho sirve de modelo a la ciudadanía. ¿Por qué Baily sacrifica su vida privada? Una de las razones (y no debe ser la única) es que Jaime Baily debe encontrarse en la encrucijada de no poder decidirse por Jaime Baily o por “El Francotirador”, por el individuo y su personalidad o por el rol; lamentablemente, la mayor parte de las veces cede ante el rol, ante el show, ante la puesta en escena. Sería bueno que de vez en cuando “El Francotirador” dejara su rol, y mostrara su rostro vulnerable porque hasta cuando pretende mostrarse vulnerable (reconociendo sus múltiples defectos, por ejemplo), lo hace desde el estrado y en una puesta en escena. Mostrarse vulnerable no significa exhibir su vida privada; eso es una indiscreción, una falta de pudor y una imprudencia. Mostrarse vulnerable significaría no hacer show de la disculpa, por ejemplo; disculparse sin mirarse a sí mismo cuando se disculpa .
Pero ¿por qué digo que el mensaje vehiculado por “El Francotirador” puede ser pernicioso? “El Francotirador” no juzga, ni condena a las personas. Eso más bien es favorable. El problema es que, casi a pesar de él, comunica una confusión de fronteras: no se sabe si es honesto o se burla, si se compadece o es indiferente, si sufre o se hace, si es sencillo u orgulloso, si es amigo o enemigo, si es sincero o charlatán, en suma, si es auténtico o simula. Es como si hubiera logrado sintetizar en él un conjunto de ambigüedades hasta el punto de hacerse la ambigüedad misma. “El Francotirador” es diletante. Curiosa constatación: quien debería mostrarse seguro en su puntería es tironeado por fuerzas que no lo dinamizan. Su mensaje es la ambigüedad misma de allí que uno no sepa en qué dirección va su discurso.
Se suele decir que el filósofo Nietzsche es nihilista porque, entre otras cosas, se presenta como auténtico y porque propone una inversión general de todos valores, pero ¿Jaime Baily es nietzscheano? Nunca he oído decir a Baily que sea nietzscheano, pero me parece útil confrontar Nietzsche, un hombre vital, instintivo y nihilista con Baily para mostrar por oposición que “El Francotirador” ganaría mucho con tener un discurso con la consistencia de Nietzsche. A favor de Nietzsche, habría que decir que no es el nihilista que ferozmente se lleva de encuentro todas las creencias so pretexto de autenticidad.
No es el lugar para discutir la difícil relación que existe entre un valor y una pulsión en Nietzsche, pero resumamos y simplifiquemos. Un valor es por ejemplo la “fidelidad” o el “decir la verdad”. La pulsión por excelencia es la erótica y las pulsiones en general podemos caracterizarlas como la espontaneidad misma. Cabría preguntarse: ¿qué es primero el valor o la pulsión? ¿La pulsión es causa del valor? ¿O el valor es causa de la pulsión? Una lectura distraída de Nietzsche podría hacer creer que él propone una inversión de la relación habitual que existía entre el valor y la pulsión. De esta manera, si el cristianismo tenía en claro que el valor dirigía la pulsión (el Bien suscita el amor del bien y de los actos de bondad), Nietzsche haría lo contrario: propondría pulsiones de las que nacerían nuevos valores. Sin embargo, Nietzsche no invierte la relación entre valor y pulsión, lo que hace es “invertir” los valores para procurar que otras y nuevas pulsiones puedan aparecer. Intentemos entender esta relación entre valor y pulsión, usemos una comparación: un partido de futbol supone reglas y normativas (asumamos que son los valores). Los jugadores (las pulsiones) salen a la cancha, pero deben orientarse en función de ciertas normativas de tal manera que el juego tenga sentido. Invertir la relación entre valor y pulsión equivaldría a pretender que los jugadores salieran a la cancha a perseguir la pelota sin consideración de quién es mediocampista, defensa, atacante, etc. Imaginémonos por un instante ese partido de futbol en que veintidós jugadores persiguen la pelota: ¿quién entendería algo? Nietzsche no pretendía ese escenario, “El Francotirador”, cuya metodología y finalidad es la ambigüedad, sí.
Jaime Baily opta por jugar el rol de “El Francotirador”, pero al hacerlo convierte todo en una puesta en escena. En esta puesta en escena nada es definido ni definitivo. La consecuencia que se sigue es que quienes se convierten en televidentes pasivos absorben un discurso sin límites, ni dirección porque todo está al servicio del show. Poco importa ser auténtico porque el objetivo es apenas parecerlo.
Rafael Fernández Hart, S.J. (Lima). Filósofo. Candidato al doctorado en Filosofía en el Centro Sèvres de Paris.
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