
"Haga patria, mate un cura". Así rezaba una consigna militar durante la guerra civil que vivió durante doce años el pueblo de El Salvador y que se desatara luego del asesinato del Arzobispo Oscar Romero, en 1980. Nueve años después, un 16 de noviembre, el escuadrón "Atlacatl" del ejército salvadoreño irrumpía en la comunidad jesuita de la Universidad Centroamericana. El resultado, el asesinato de los siete jesuitas allí presentes, de la señora encargada de la cocina y de su hija de apenas 16 años.
A 20 años de esta masacre, aunque estos asesinatos hayan estado siempre presente en la memoria del pueblo salvadoreño, la "historia oficial" ha comenzado a dar un giro significativo. Porque, como diría una vieja canción "no se puede sepultar la luz", tres gestos recientes rinden un tardío pero igualmente esperado homenaje al martirio vivido por toda la Iglesia salvadoreña en nombre de la fe y la justica anunciadas por Jesús.
- El Congreso de los Estados Unidos honra a los jesuitas asesinados
- El gobierno salvadoreño condecorará a los sacerdotes asesinados
- El Salvador reconoce su responsabilidad en la muerte de monseñor Oscar Romero
Video: "Haga patria, mate un cura" >>>






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